El Gobierno de Costa Rica anunció desde la provincia de Guanacaste, una drástica reducción de sus relaciones diplomáticas con Cuba. El presidente Rodrigo Chaves resumió la postura del Ejecutivo con una declaración contundente: “Hay que limpiar al hemisferio de los comunistas”. El mandatario argumentó que la decisión responde al deterioro sostenido del sistema político cubano, al sostener que “el comunismo ha fracasado en Cuba, como en todos los lugares donde se ha aplicado”, y enfatizó que solo la libertad individual puede conducir al desarrollo.
CruzadaInformativaEl Gobierno de Costa Rica anunció este miércoles, desde la provincia de Guanacaste, la reducción casi total de sus relaciones diplomáticas con Cuba.
El presidente Rodrigo Chaves resumió la posición del Ejecutivo con una declaración tajante: “Hay que limpiar al hemisferio de los comunistas. Así de simple: cada nación debe hacerlo por su cuenta, pero nosotros no legitimaremos a un régimen que oprime y somete a cerca de 10 millones de cubanos”.
El mandatario explicó que la decisión se fundamenta en la situación interna de la isla, señalando que “no reconoceremos la legitimidad de ese gobierno en vista del maltrato, la represión y las condiciones indignas que tienen a los habitantes de esa isla hermosa, donde millones de personas viven bajo un sistema que ha fracasado y que no permite el progreso ni la libertad”.
Asimismo, Chaves sostuvo que el modelo político cubano evidencia un deterioro constante, afirmando que “el comunismo ha fracasado en Cuba, como en todos los lugares donde se ha aplicado, y que solo la libertad individual puede conducir al desarrollo”. .
Las relaciones entre Costa Rica y Cuba han atravesado distintos altibajos: se rompieron en 1961 durante el gobierno de Mario Echandi Jiménez debido a tensiones políticas, y fueron restablecidas en 2009 por Óscar Arias tras casi medio siglo, impulsando la cooperación en áreas como educación y ciencia, hasta la decisión actual.
Por su parte, el canciller Arnoldo André Tinoco respaldó la medida citando informes internacionales donde, según el representante internacional, “durante los últimos meses se ha observado un agravamiento significativo de las restricciones a las libertades fundamentales, así como el deterioro de las condiciones de vida, la escasez de bienes esenciales y dificultades en el acceso a alimentos, medicamentos y servicios básicos” .
Como consecuencia, el Gobierno dispuso el cierre de su embajada en La Habana y solicitó la salida del personal diplomático cubano en San José, manteniendo únicamente servicios consulares.
La presidente electa Laura Fernández apoyó la decisión y la calificó como un mensaje político claro: “Esta es una señal muy clara de que Costa Rica no va a consentir violaciones a los derechos humanos, y que lo que ocurre en Cuba debe servir como ejemplo de lo que un régimen de este tipo puede provocar en una sociedad”.
El analista político Sergio Araya señaló que esta medida podría anticipar una ruptura total o funcionar como mecanismo de presión internacional pues, según el contexto, “cuando un Estado decide llevar a la mínima expresión sus relaciones con otro, puede ser el anticipo de una ruptura total o una forma de presionar para concretar un propósito de corto plazo, dependiendo del contexto y de la relación histórica entre ambos países”.
Según Araya, la decisión también podría estar relacionada con el escenario geopolítico reciente, tras la participación de Chaves y Fernández en una reunión convocada por el presidente Donald Trump.
“Esta acción puede entenderse como parte de un alineamiento más cercano con Estados Unidos, especialmente tras la participación del presidente en iniciativas internacionales recientes, lo que podría interpretarse como un respaldo a las posturas que desde Washington se han planteado”, concluyó.
Costa Rica mantendrá los servicios consulares desde Panamá mientras sigue de cerca la evolución de la situación en Cuba.