El aumento de las tensiones en Oriente Medio impulsó el precio del petróleo por encima de los 100 dólares por barril, generando fuertes caídas en las bolsas estadounidenses y encendiendo las alarmas sobre una posible crisis energética global. Mientras los mercados reaccionan con volatilidad, las principales economías del G7 evalúan medidas de emergencia para estabilizar el suministro.
CruzadaInformativaYahoo Finance reportó que la creciente tensión en Oriente Medio continúa presionando al alza los precios internacionales del petróleo, que superaron los 100 dólares por barril. Este repunte ha encendido las alarmas sobre el abastecimiento energético global y ha deteriorado el clima económico, mientras los mercados bursátiles estadounidenses iniciaron la semana con fuertes pérdidas. Paralelamente, las principales economías del Grupo de los Siete (G7) preparan consultas urgentes para evaluar medidas frente a un posible escenario de escasez de crudo.
El aumento del precio del petróleo repercutió inmediatamente en Wall Street. Los tres índices más importantes registraron retrocesos durante la jornada del lunes: el Dow Jones descendió alrededor de 0,8% tras una caída nocturna de más de 1.000 puntos en los futuros; el S&P 500 también cedió cerca de 0,8%, mientras que el Nasdaq Composite, con fuerte presencia de empresas tecnológicas, perdió aproximadamente 0,7%.
En determinados momentos del día, las pérdidas fueron aún mayores. El Dow Jones llegó a retroceder 719 puntos, equivalente a cerca del 1,5%. Al mismo tiempo, el Índice de Volatilidad Cboe (VIX) —conocido como el “indicador del miedo” en los mercados— superó los 30 puntos, alcanzando niveles no vistos desde la turbulencia financiera provocada por la disputa arancelaria de abril de 2025.
La inestabilidad en los mercados está estrechamente vinculada a la brusca fluctuación de los precios del crudo. Los futuros del West Texas Intermediate (WTI) llegaron a tocar brevemente los 119 dólares por barril durante la noche, superando por primera vez desde 2022 el umbral de los 100 dólares. Posteriormente, el precio retrocedió hasta cerca de 99 dólares, mientras que el Brent, referencia internacional, se mantuvo en el rango de 102 a 103 dólares por barril.
El fuerte encarecimiento del petróleo está ligado a la escalada del conflicto en Oriente Medio. Diversos informes señalan que las tensiones con Irán han llevado a varios países productores a reducir su producción, mientras que el estratégico estrecho de Ormuz —por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial— se encuentra prácticamente bloqueado, intensificando los temores de escasez en el mercado energético global.
Kuwait confirmó recortes en su producción, aunque sin especificar cifras. Al mismo tiempo, reportes indican que la producción petrolera de Irak se ha reducido cerca de un 70%. En medio de estas restricciones de suministro, el precio del crudo llegó a dispararse aproximadamente un 25% durante la noche del domingo.
Ante el riesgo de una crisis energética, medios internacionales señalan que los ministros de finanzas y responsables energéticos del G7 planean reunirse de emergencia para analizar la liberación de reservas estratégicas de la Agencia Internacional de Energía (AIE) con el objetivo de estabilizar los mercados.
En un mensaje publicado en la red social Truth Social, el mandatario señaló que el encarecimiento del crudo es una consecuencia momentánea del conflicto y que los costos energéticos deberían descender una vez finalizada la operación militar estadounidense. (Ver: Donald Trump afirma que el aumento del precio del petróleo vale la pena si contribuye a neutralizar la amenaza nuclear de Irán ).
“Los precios del petróleo a corto plazo, que caerán rápidamente cuando termine la destrucción de la amenaza nuclear iraní, son un precio muy pequeño a pagar para Estados Unidos y el mundo en términos de seguridad y paz”, escribió Trump, añadiendo que “solo los tontos pensarían lo contrario”.
Sin embargo, el alza del petróleo también ha despertado inquietud entre los analistas sobre el panorama económico global. Ed Yardeni, presidente y estratega jefe de Yardeni Research, advirtió que si la crisis energética se prolonga, los inversionistas podrían comenzar a temer un escenario de estanflación similar al de la década de 1970: inflación elevada combinada con bajo crecimiento económico.
Aun así, Yardeni considera posible que las tensiones actuales se reduzcan en cuestión de semanas y sostiene que, en el largo plazo, la economía estadounidense podría seguir expandiéndose gracias al impulso del sector tecnológico.